La muerte albergada en la ejecución de la última nota. Top 9

Hay muchísimos grupos que se quedan en la carrera al éxito (¿?) en ese espacio social/sonoro que Bienñeros (la ecléctica banda de la capital) describe muy bien como “escena” en su canción Faroleishon For Da Neishon . Diferentes son los motivos que descarrilan trenes muy bellos y (hasta) lujosos durante el camino, quizás, en ocasiones llegan a su destino sin que los escuchas estemos listos para asimilar que su nombre no aparecerá nunca más en un flyer; señal de su estado activo y calmante para nuestras ansias, la aparición de una banda en uno suele producir suficiente conformismo (aunque no placidez) como para decir a nuestros adentros: “la próxima vez que toquen me lanzo”.

Un servidor cuenta con un par de dolorosas anécdotas del tipo, aquellas en que la desidia provocada por una inmensa hueva, cansancio o la imposibilidad de asistir a un evento me alejaron de las últimas tocadas de bandas que se volvieron mis favoritas post mortem. Al tratarse éste de un mes para homenajear a los seres que nos dieron vida mientras estuvieron con nosotros, me he dado a la tarea de rendirle culto a ellos, habitantes no sólo de nuestros pensamientos, también, como en este caso, de nuestras preciadas grabaciones.

Prepárense para agrupaciones de alto rango que dejaron el mundo de los escenarios para habitar en nuestros servicios stream, redes sociales, vinilos, cassettes, cd’s y hasta ni eso en el caso de Size, proyecto al que la retromanía los trajo a nuestros oídos millenials (cuando si no fuera por un trabajo de arqueología nos hubiéramos quedado solo con dos -bellas- canciones). Todas mexicanas, la mayoría del nuevo milenio. Resurrecciones, muertes por olvido, síndromes “gallo de oro” y fatídicas despedidas alimentan este top, homenaje a los grupos que dejaron detrás de ellos el sueño de volver a verlos en su mejor lugar: en directo, sobre el escenario.

 

Kumatora

Sacaron su nombre de una irreverente princesa del videojuego de Nintendo  Mother 3, mismo que no ha visto una versión americana, por lo menos de manera oficial, (en mi interpretación, por su cruda y a veces truculenta historia, muy crítica contra el capitalismo occidental). Así de excepcional es también la banda. Con letras llenas de cuestiones , mostradoras de hartazgo, mucha crítica y sentencias como “ y con uno más que haya aquí nos vamos despidiendo de la intención de ser un mundo independiente y erradicarte mi sobre población“// ha decir sobre la (excesiva) natalidad en nuestros tiempos modernos. Nihilismo combinado con majaderías, toques de math, emo y la encantadoramente corrosiva voz de Santiago Muedano hacen de Kumatora uno de los proyectos que más extraña la muy golpeada escena sateluca por los decesos de grandes exponentes, de los cuales Kumatora forma parte. ¡Ay, dolor!

Kumatora regresó de entre los muertos y me he enterado que no será sólo un show, aunque, apunta a ser el último toquín de Santiago como frontman y voz. El legendario Multiforo Alicia, fue espectador de una tocada histórica más, signada por esta despedida, durante la presentación del la nueva placa de Point Decster el pasado 10 de noviembre . Deseo profundamente encuentren un vocal igual de escénico, aventado, creativo y vale madre, por el bien de la esencia Kumatora. La sesión que acompaña estas palabras es la prueba definitiva: Santiago improvisando parte de una letra que no existía para otra canción que nunca vera la luz masterizada, arte del mugroso en su máxima expresión.

El mañana

Sólido proyecto que tuvo vida durante la primera mitad de la corriente década en el ahora extinto Distrito Federal; pasó, sin pena, gloría ni rescate nostálgico popular a engrosar el cementerio de diamantes no encontrados y sepultados por la indiferencia. Con un EP chulísimo y un LP remarcable, El mañana es un ejemplo de calidad pasada por alto, la mala gestión de un gran proyecto y quizá falta de un descubridor adinerado que los proyectase a un medio rango, ese lugar en donde la fama te da chance de girar por Europa tras una campaña de Kickstarter pagada a michas por tus más aguerridos fans  y la otra por la banda misma, “pa’ completar”.

Melodías ambientadas por un rock pulcro ejecutado para amenizar la letárgica voz principal y emperifollando la lírica ensimismadora, a veces triste, en ocasiones reflexiva pero siempre directa. Versos que se vuelven diálogos, platicas entre el escucha y los entornos que forman las guitarras, casi tangibles al oyente. El Mero desconocimiento mató a El mañana, no obstante, hay un mito de que en vivo solían no ser lo mismo, posiblemente el último clavo a su ataúd se forjó por ese dilema.

 

Size

La mítica banda -muy manoseada últimamente debido a su rescate del olvido por varios arqueólogos de la música  y la nostalgia post punk– sería en la actualidad más un producto para pisar los escenarios de medio aforo -como el Plaza Condesa o el Sala- que una banda de bares, “venues” o hasta el ya mencionado Alicia; aunque en su época de actividad (lo mismo que el rock nacional de ese tiempo ) se dio entre los arrabales llamados “hoyos funkys” y un par de sitios emblemáticos como el Hip 70 y la carpa geodésica.

En consecuencia del renovado interés por el grupo, no dudo que el sueño de muchos (incluso organizadores) sería un merecido reencuentro para hacer convulsionar a su nuevo publico, expectante de la banda mexicana más atípica en el mapa de muchos melómanos. No obstante, esa reunión nos la arruinó el accidente automovilístico que le costo la vida a Jaime Keller, mejor conocido como “Illy Bleeding” “el primer punk mexicano” y vocalista de la banda. Una lamentable muerte que limita la re-formación del monstruo que era Size y el retorno triunfal de sus talentosos integrantes (por lo menos para formar Size, ya que Carlos Robledo y Walter Schmidt llevan varios años activos en diferentes proyectos maravillosos, como el destacable y titánico modelo del progresivo: Decibel).

No olviden poner (si son creyentes del poder de las ofrendas y de la abuela coco) el año próximo una foto del Illy Godzilla (ni en eso fue el primero Snoop Dog), así como darse está remasterización del álbum nunca antes editado, que tiene un par de semanas en bandcamp.

 

Johnny Pequeñín

El singular grupo era fácilmente identificable por su teclado que apuntalaba el sentimiento y gritos hardcore, sumados a un par de canciones harto reconocibles (dado que eran poco fecundos en eso de grabar canciones pero bastante empeñados en tocar mucho), parecían tener mucho por ofrecer después de que a principio del año en curso ofrecieran y promocionaran un par de canciones nuevas en forma de ep . El anunció despechó a la mayoría de los que fueron su público alguna vez, pero en especial a todos aquellos que nos quedamos con las ganas de verlos en directo.

Es una incógnita total el fin del “juanito chiquito”. Ni las salidas de miembros importantes ni las inclemencias que las bandas emergentes suelen enfrentar parecían menguar en ellos, además que nos han dejado sin una merecida despedida. Esperemos que el aura mística de los escenarios se haga extrañar para que sus integrantes nos regalen una noche más de gritos, pogo y los teclados destrozantes del buen Johnny.

 

Yo maté a tu perro

La joya contemporánea del under  neoleonés acaba de morir de nuevo. Yo maté a tu perro regresó una última ocasión para telonear a una de las mejores bandas que ha dado la argentina, a la cual no le piden nada. De un recorrido relativamente corto, el YMATP dejó dos full lenght  y tres ep’s llenos de recorridos multicolor traducidos en varios géneros; si son escuchados separados canción por canción, parecieran ser obra de varias bandas dominantes de sus respectivos marcos sonoros. La distorsión no faltó en los 6 años de vida del Yo maté, los aguerridos fans tampoco, pero sí el número de seguidores ligado al concepto de culto, ese que da la impresión se han ganado por su doloroso final, más que por la lucha que dieron en vida renovando la música del norte y el garage mexicano.

Para estos instantes no vale quejarse  ya de las reminiscencias de una separación, sino darle buena onda al hecho de que existieron y aún pueden ser el soundtrack de nuestras vidas asquerosamente aburridas,  como ellos mismos escribieron. Es lo bueno del síndrome “gallo de oro”: los clavados siempre podemos seguir difundiendo los berridos del artista que poseen nueva fama pasajera, divagando con un posible retorno (de ser físicamente posible); la aceptación y nuestra depresión sólo son síntomas de que algo bien chingón dejó de suceder en el plano terrenal.

Austin Tv

Llegar tarde al mame de Austin Tv es algo muy recurrente en estos días. Con el Internet al alcance de prácticamente cualquier móvil y la oportunidad de acceder a la red hasta en el metro, es muy difícil que, aunque no hayas estado al tanto de la banda cuando estaba activa o fueras muy chico para asistir a una de sus presentaciones (si eres de aquellos al tanto de la existencia del rock producido en México y no te muestras rejego a esta realidad) no te hayas enterado de un fragmento pequeño de la “leyenda”.

Desde personas creyentes de que todo lo engendrado por sus instrumentos fue apoteosis del rock mexicano mientras estuvieron activos; algunos otros presumidos se jactaban de  haberlos visto hasta en la sopa en su adolescencia y a pesar de eso, cada vez que se paraban frente a ellos en el escenario seguían pensando “son muy  buenos”; hasta el grupo de sabiondos ponedores de la obra de Austin Tv a la luz de los “grandes” proyectos extranjeros del post rock, con el fin de ubicarlos “objetivamente” en el desarrollo mundial del rock instrumental; han aportado cada uno su grano de arena edificante del culto, el cual puntualmente lanza la plegaría cada mes en un twitt “¡ya que regrese Austin Tv @charavo!”//

Aunque sea por el morbo producto de la fantasía de mirar si la música de Austin supera la prueba del tiempo ante la exponencial multiplicación del género en el mundo (pero en especial en el país), las expectativa ante su regreso son un hecho. No obstante, la huella detrás de la ficción es imborrable, no sólo en la música ejecutada actualmente en las salas y bares del under mexicano, sino en la forma de distribuir y respetar su propia música cuando el Internet en México (ese sí) era un cuento chino al que sólo tenían acceso los ricos y a penas de a tres megas. La juventud del servicio por streaming reclama al gigante inspirador de gran parte de la música alternativa de la capital, de sus usos y sus formas; resurrección que, de concretarse, promete ser impresionante.

Narvol

Otro hueco en el corazón se originó en agosto de este año tras  la //muerte de la última raíz// en la primera edición del Distopía Fest. Narvol se despidió tras ejecutar un set que materializó en el paisaje sonoro la melancolía de una forma tan directa de expresión frente a su previamente anunciado final. Cada acorde y repique de la unión baqueta-platillo revivían la inmensidad del bosque y la impasividad aparente imperturbable, del árbol que crecía gracias a ellos y que se trataba de ellos mismos.

Probablemente sólo los cercanos al recio concepto manejado por Narvol encontrarán sentido a lo antes escrito, pero sin duda, los que pudieron sentir la emisión de su música serán incapaces de poner en duda la maestría de estos tipos al dar vida a la naturaleza, al ruido, con todo lo nefasto, hermoso, salvaje, desagradable, punitivo y asombroso derivado de la presencia y cercanía vital frente a esta exposición. Hay pocos espacios para proyectos como Narvol en nuestra ciudad -quizá en todo México- y por eso duele tanto que innovadores de este tipo, en plena lucha por mostrar alguna otra cara de las posibilidades auditivas y sonoras, ya no estén más con nosotros.

<<De las raíces nacerá algo imposible de detener>>

Candy Colors

El caso de Candy Colors es otro donde el desconocimiento de su desaparición me causa un asombro impresionante. No hay indicios de separación, sólo se esfumaron de los escenarios parapublicar que colgaron en Spotify su LP apenas un par de meses atrás, sin más. El género al cual pertenecen (shoegaze , dreampop) ha tenido un revival  importante en el país, por ello, es sencillo pensar que estarían a la cabeza como exponentes del mismo debido a su calidad. No sucedió, ni parece suceda pronto.

Quizá haya sido un grupo del cual esperaban más proyección en su momento activo, mas los conocedores de su existencia los vemos ahora como un culto a la distancia, justificado por su aporte a las bases de la increíble escena de León, Guanajuato y por su buen trabajo hecho durante el periodo en el que el ascenso parecía su único destino.

Ambiente

Resulta harto complicado tener más que palabras de elogio para con este grupo después de haberlos visto romperla – como dicta el hablar común- en su regreso a la Cuidad de México. Y es que, enmarcada por la celebración de uno de los mejores álbumes grabados por una banda mexicana como es “A”, el haber esperado tanto por escucharlo en vivo además de que esa posibilidad fuera latente, aunque en el horizonte lucía imposible, así que ya se pueden imaginar la magnitud de su resurrección. Fue, a nivel personal, como poder convivir un día entero con una persona fallecida a la que quise mucho y pensaba no podría volver a ver. La Historia de una banda raramente aspirará a crear estás sensaciones, no obstante la revaloración de este tipo de trabajos se agradece, y así es como debe ser en está época en la cual todos podemos escribir.

Otro grupo con actividad “pre-Internet”al cual no ha tocado la varita mágica de la valoración consecuencia de la nostalgia retromaníaca. Ni siquiera en los libros “especializados” y auto-legitimados se les dedica entrada alguna, inclusive cuando en ellos los autores se adjudican el derecho de nombrar “lo mejor” del rock producido en México, por el absurdo motivo de agrupar tan sólo cien obras entre sus páginas, como si en éstas no pudiera albergar una banda más. La existencia y reaparición de Ambiente da cuenta acerca de la posibilidad de existencia de grupos  y géneros de los cuales rara vez se escribe, desapareciendo fatídicamente hasta en los tiempos de la virilización de la información.

Parafraseando aquello redactado para la reseña de la página de facebook: enorme tragedia para quienes no asistieron al Utopía Fest en su segunda edición, pero aún peor para aquellos que decidieron irse y no presenciar la monstruosidad tijuanense producida por estos señores.

Llegamos al final del emotivo top. No hay ningún criterio numérico que ponga a una banda arriba de la otra. Si faltó alguna que consideren más importante o interesante menciónenla en los comentarios del blog o en alguna de nuestras redes. Dediquen un homenaje a sus bandas extintas con la escucha de la que consideren su obra favorita, su nostalgia se los agradecerá.

 

 

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Emmanuel Slane

Creador y fundador at Postal of an indie boy
Egresado de la carrera en sociología en FES Acatlán UNAM; músico "de oidas"  ocasional; melómano por afición y necesidad. Todo lo intento llevar a cabo desde el lente que me proporciona la imaginación fruto de mi amor por la ciencia y a investigar. Lector asiduo con acento por el momento sobre Michael Azerrad, Peter Sloterdijk y Bernard Lahire. Me siento especialista en post-punk, indie rock y las escenas independientes incipientes de México        
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