Tan comunes como la gente de Sheffield, tan grandes como Inglaterra (Parte 3)

Luego de recorrer la parte más subvalorada (hasta por el propio Jarvis) de la historia de Pulp, arribamos al podio, espero con más respuestas que preguntas sobre las primeras incógnitas y el por qué , más allá del formato “recorrido”, era necesario hacer cierto énfasis en los primeros pasos de la banda.

Post punk, balada barroca, oscura austeridad, experimentación electrónica y varios años  de trabajo (además de discos) distanciaban ya en un primer momento a Pulp del resto de los grupos  que más o menos en la época en que sale a la luz “His’N’ Hers” a penas publicaban su primer full Length -con la excepción de Blur.

Fue esa invasión del nuevo sonido al mainstream la razón por la cual Pulp alcanzó por primera vez los charts, incluyendo premios como discos de oro y plata; conquista de los reflectores que tomaron como impulso para su transformación definitiva a sonidos más amigables sin dejar atrás mucho de su pasado sonoro y, definitivamente, sin perder las letras.

Los invito a aferrarse a su asiento que, si no se han dado completitos los dos discos y son Godínez, clase media en constante decadencia, angloparlantes, amantes del rock y  la música disco -o ambos-, conocerán a dios; dicho de otro modo: les prometo que se identificarán y bailaran con la experiencia.

Tomar carrera en el momento indicado 

Separations se quedó atrás en la línea temporal, no obstante, su fantasma recorre el momento de brillar de Pulp. Se convirtieron en la moda, aunque basta echar una mirada al ya referido LP antecesor del salto para descubrir que se trató sobretodo de una decisión por dirigirse a parajes más digeribles con el fin de obligar a la diosa fortuna a voltearlos a ver, en lugar de otro casual intento por dar en el blanco de Jarvis y sus ahora familiares vasallos. Lo cual habla de una madurez y control alcanzados por el grupo.

Reflejo de lo anterior es la apertura de la placa: Joyriders no se parece a nada de lo hecho por Pulp hasta su salida -mas no deja de gustarnos, ni parecernos perfecta para abrir.Las guitarras se vuelven más dulces y acertadas; los bajos hacen el amor con las percusiones resaltando la siempre sensual voz del frontman pero, esperen, el propio Jarvis adaptó sus tonos para encumbrar al mismo tiempo sus historias y encontrarle sitio entre la música que, por sí misma, podía ahora competir por atrapar tu atención frente a las peculiares palabras del señor Cocker.

Toda una orquesta comandada por Candida Doyle y sus muchos y variados teclados (hasta siete instrumentos, entre órganos, sintetizadores y pianos), tocó la parte femenina del grupo para darle el peculiar toque disco y bailable. El eclecticismo de las nuevas canciones rompía con el pasado, buscando ser “innovador” para colarse a la gloria. La imagen del grupo acompañó a los noventa, pero la música seguía siendo Pulp, esos tantos Pulp del pasado dadores de forma del grupo que a la gente que arribaba por primera vez a su sonido le parecía tremendamente fresco.

Candida Doyle

La lírica conjuga a vándalos voyeristas, el sex appel desaparecido al desvanecerse el pintalabios, el tener citas con madres solteras; en paralelo a un soundtrack  para el collage estético que representa la última década del siglo veinte en Inglaterra .

Mantuvieron las clásicas baladas, ahora volcadas al rock, que resultan fotografías narradas por la pluma del grupo y recitadas a través de la voz de Jarvis. Siendo a partir de la letra un recorte de las relaciones de pareja: las amigas diciéndote que el sujeto con el cual disfrutaste la noche anterior no te conviene o la chica con el corazón destrozado tratando de ser convencida para entrar a la cama una vez más; las sexualizadas y sensuales canciones de oportunidades para anotar; y la liberación, la nueva temática quizá heredada del disco. Una liberación de corte realista, al estilo Pulp, como las vacaciones del último verano de David que trata de la libération más “común”, liberarte del trabajo.

Chillidos, tonos  y explosiones de voz a lo Gloria Gaynor se sumaron al histrionismo de Jarvis. Su spoken word ya no era un lamento, sino que llevaba al olimpo de lo reconocido con un tono jovial fiestero, esos relatos que imaginaba del día a día de un trabajador común. Jarvis miraba a las divas y cómo estás hipnotizaban con sus voces potentes. A su edad -casi treinta- no era muy común que mirara lo mismo que sus contemporáneos del movimiento brit, todos por lo menos cinco años más jóvenes que él.

Los momentos más altos: Someone Like The Moon, Acrylic Afternoons, Lipgloss, Have You Seen Her Lately? 

Una clase diferente es la que te pone a bailar ahora

Tres discos en tres años no podían ser diametralmente diferentes, se conectan entre sí varias veces y la culpa la tiene el hecho de que, por primera vez, es la misma alineación la que se mantiene unida. El hombre clave de está etapa será Russell Senior, encargado de la guitarra líder, comodín a la fama que parecía se extendería por décadas, en especial después de colgarse la medalla del primer puesto con “Different Class”. La carga de trabajo y lo plástica que resultó  la fama para la mayoría de los miembros del grupo les cobraría factura, pero ese es tema para el último tramo del viaje, por ahora digamos que disfrutaban harto los reflectores.

Encontraron la clave del éxito y la explotaron. No más spoken world en la voz principal, todas eran melodías igual de cantables, una tras otra; historias igual de increíbles pero más melódicas, poperas. No dejaban la vena rock y eso les dio éxitos para estadio del nivel de We Will Rock You sin los coros memorables, ya que aún eran largos pasajes de trama. Los éxitos de Pulp, Common People y Disco 2000 son harto interesantes porque no pierden detalles ya existentes en Pulp desde su inicio prácticamente (crescendos infinitos, letras larguisímas y lo classy ) sólo que ahora montaron al tren el pop y al disco, volviéndose muy cadenciosos.

Pulp 1995

Oh yeah/ all the stuff they tell you about in the movies/ but this isn’t chocolate boxes and roses. It’s dirtier than that

Mis-Shapes es un golpe de realidad que invita a despertar de la época del ensueño disco y las aspiraciones futuristas del post punk. “We want your homes/ we want your lives/ We want the things you won’t allow us” canta el coro, demostrándonos que Pulp no es Girls and boys de Blur aunque también se pueda mover el culo con ella. La infidelidad, la transgresiones a una moralidad vieja para la época, el disfrute de lo prohibido, la nostalgia generada por expectativas de la infancia no materializadas, la falta de buen sexo y lo insulso de la vida son los temas que atraviesan las piezas que conforman el legendario LP que puede presumir el no tener ni un momento bajo. Sostiene de gran manera el mote de ser el álbum princeps del brit pop.

De pasajes cargados con subidas y bajadas acompañadas por remates de guitarras melodramáticos, como túneles por los que transita un carro de tren subterráneo dentro del cual sucede la puesta en escena de un musical se encuentra lleno el álbum. La robustez lograda por el bajo da pie a sentirse rodeado de una atmósfera apunto de explotar. Los efectos del teclado ponen la fiesta en unas piezas y en otras mantienen el suspenso. El punto de calidad faltante lo ofrecen la voz principal, los coros y la percusiones que explotan como en un encuentro sexual pospuesto por mucho tiempo.

Lo que puedo aportar a lo mucho que significa y se a dicho de Common People es que no engloba todos los temas del álbum, no deja se ser una increíble melodía, posiblemente la mejor de la banda, lo único malo es que por ser grandiosa se suele encasillar inclusive la esencia de la banda en la legendaria melodía; dejando a canciones del nivel de F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.L.O.V.E en un lugar de desconocimiento imperdonables en la era donde todo está al alcance de un clic, por lo menos en lo referido a la reproducción musical de las bandas que algún día fueron masivas.

Disco que habló de las diferencias de clase en plena victoria del mundo capitalista democrático. Llevó temas fuertes y realistas (sexo, la vida cotidiana, el fracaso en lo social, clasicismo) al mainstream, algo muy parecido a lo que significaba la victoria del Grunge de la mano de Nirvana y compañía. La misma agrupación  no pudo soportar la fama por venir de lo independiente y la lucha que significaba, por lo cual decidieron sabotear su fama regresando a lo obscuro.

Fin de la tercera parte

Esta es la conclusión de la tercera parte que sin duda debe ser escuchada más que leída. Lo que falta es sólo la vuelta a los inicios con “This is hardcore” y “We love life” acompañado de un par de rarezas y datos curiosos. Sí te diste todo muchas gracias, y no dudes mencionar que te pareció esto en los comentarios.

Hasta la cuarta -¡y por fin!- última parte.

 

En la realización de este texto me apoyé ampliamente en la Wiki de Pulp. Dénle una checada para más Pulp <3 (el contenido se encuentra en idioma Inglés).

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Emmanuel Slane

Creador y fundador at Postal of an indie boy
Egresado de la carrera en sociología en FES Acatlán UNAM; músico "de oidas"  ocasional; melómano por afición y necesidad. Todo lo intento llevar a cabo desde el lente que me proporciona la imaginación fruto de mi amor por la ciencia y a investigar. Lector asiduo con acento por el momento sobre Michael Azerrad, Peter Sloterdijk y Bernard Lahire. Me siento especialista en post-punk, indie rock y las escenas independientes incipientes de México        
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